Leyendo vía meneame “Cualquier cosa que flote arrojada al mar desde Canarias, llegará a América” me doy cuenta de las ganas que tengo de hacer “algo”. No sé el qué, algo. Es la historia de un tipo venezolano que mantenía la teoría de que cualquier cosa que flote arrojada al mar desde canarias llegaría a américa; y lo demostró, junto con otros 4 aventureros, llegando a las costas de venezuela 52 días después de embarcarse en una balsa hecha con troncos.
Me acuerdo del viaje que hice a suiza con la moto hace ya unos años… no fue una aventura de esas genuinas… pero moló; ibamos por donde más o menos queríamos e ibamos acampando donde queríamos y podíamos, juntando ganas e improvisación. El año pasado no pude ir con los amigotes a suecia basicamente por cuestiones económicas… y ya me costó, y este año… bueno, me temo que también me perderé la aventura a islandia… siempre lo mismo. Y me da pena, realmente me da pena, porque tengo ganas, muchas ganas.
Más acentuado viene siendo esta sensación desde hace un tiempo, cuanta más urbe, más asfalto y más tráfico come la cabra, más tira para el monte. No se si seré una cabra o una oveja, pero lo cierto es que tengo ganas de monte, de campo, y de no perderme más aventurillas, aunque éstas para los aventureros de verdad no sean más que viajecitos facilones…
En fin, ganas que se quedarán, aún durante un tiempo en más ganas…
2 responses
Do you want to comment?
Comments RSS and TrackBack Identifier URI ?
Trackbacks