¿Entre el becerro de oro que cita el antiguo testamento y la imaginería que tanto anda estos días por las calles de nuestras ciudades? Es increible la gran devoción que lleva a los fieles a arremolinarese, a apretarse incomodamente, a esperar largos ratos en las frias noches de primavera tan solo para ver a su cristo o a su virgen.
Gran devoción que en la mayor parte de los casos es devoción de una semana al año. Una semana al año en la que se ¿redimen? todos los pecados acontecidos desde la última semana santa. Gente que abiertamente se confiesa como no practicante (vamos, que pisan iglesias en bodas y comuniones unicamente) lucen orgullosos sus galas de nazareno.
Entre eso, y que cuando uno echa un vistazo a las cuentas de las hermandades se queda… dejemoslo en impresionado; 40 millones de pesetas, que vienen a ser 240.000 € es lo que puede costar el techo del palio de una virgen o al menos eso decía un señor por la tele, hermano mayor de alguna hermandad de cuyo nombre no me acuerdo.
No se porque pero me da la impresión de que jesucristo debe andar revolviéndose en su tumba solo de ver como han reinterpretado sus “enseñanzas”. Es que manda cojones.
Bienvenidos a la semana hipócrita.
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