Si, es algo crónico, lo odio. No me gusta, sardinas en lata, esa es la sensación. No me gusta ir apretado, no me gusta que me toque gente que no conozco. No me gusta la sensación de estar perdiendo el tiempo, esperar, parar en sitios donde no me interesa parar. Me resulta desagradable.
La puta primera estación de la línea y ahí ya se llenan todos los vagones. Cuando se abren las puertas pareciera que a la gente le fuera la vida en eso de sentarse.
No es una fobia imposible. Cuando tengo que usar el transporte público lo uso; si es que no me queda otra o irme en coche me hace tardar el doble.
Bueno… al menos hoy me he sentado. No he tenido que ir de pié durante las 26 paradas de metro que tengo hasta el curro (con un cambio de línea incluido). Algo es algo.

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