La fuerte crisis económica que se está abatiendo sobre España puede acabar con las expectativas de la llamada ‘generación Net’ o ‘generación Y’, los jóvenes mejor formados de la historia, justo en el momento en el que se preparaban para caer victoriosamente sobre el mercado de trabajo. El resultado puede ser una frustración colectiva de dimensiones desconocidas.
Así empieza un artículo con el mismo nombre que esta entrada. Pongo aquí los parrafos con los que más me he identificado.
No hay más que entrar en un foro de empleo como TrabajoBasura.Info para darse de bruces con la realidad de la situación de estos jóvenes, mal pagados y en buena parte en situación precaria. El estudio de una consultora, Sales Hunter, según el cual los jóvenes licenciados en Telecomunicaciones empezaban su carrera cobrando una media anual de 30.000 euros provocó en uno de estos foros reacciones acaloradas: “Llevo 12 años trabajando en el sector de las telecomunicaciones y ni por casualidad he encontrado los salarios y condiciones laborales que se mencionan en este artículo”, exclamaba un forero.
La realidad es más bien la contraria. Según la Asociación de los Técnicos de Hacienda, en España hay aproximadamente 11 millones de asalariados que ganan menos de 13.400 euros brutos anuales. Los jóvenes de menos de 29 años están en su casi totalidad integrados en esta categoría. La situación es especialmente abusiva en algunos sectores. Por ejemplo, en las llamadas cárnicas, las firmas de outsourcing informático que proveen a las grandes compañías de jóvenes profesionales de la informática a precios de saldo, a veces hasta de 600 euros al mes.
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Se trata, en España, de jóvenes nacidos en democracia, que no han conocido ningún otro sistema y a los que las historias sobre la Transición les parecen batallitas lejanas. Han vivido en la abundancia, saben del paro de oídas. Fueron niños muy deseados, nacidos en matrimonios relativamente tardíos, con los dos padres trabajando, bajo el concepto de la paternidad responsable y normalmente con un solo hermano. Muy protegidos y bastante consentidos, lo que está marcando sus valores y psicología y su entrada en la edad adulta. El que los padres tuvieran horarios muy largos les obligó a pasar mucho tiempo solos. Han tenido que rellenar su tiempo con mucha televisión, informática y videojuegos. Se han acostumbrado a manejarse solos, lo que les ha venido bien.
Son, como se sabe, techies consumados. Han vivido la llegada de sucesivas olas tecnológicas, que han cambiado a velocidad de vértigo. Internet, las descargas, los chats, los SMS, las redes sociales, los ordenadores, las consolas, los videojuegos, Nintendo o los móviles son como su segunda naturaleza.
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Como apenas han conocido el paro masivo y la pobreza, tienen escaso miedo al futuro y son bastante confiados. Han vivido en un estado de bonanza económica continua. Sus padres no les han negado nada. O casi nada. Éstos, al contrario de los de la generación tradicional, han dado (incluso en las clases trabajadoras) una enorme importancia al valor de la formación y han mostrado disponibilidad total para invertir en estos temas: buenos colegios, clases especiales, vacaciones en Inglaterra, MBAs, etc.
Ahora bien, no parecen muy dispuestos a pasar por los mismos sacrificios vitales que observaron en sus padres, a los que han visto trabajar a los dos y pasar la mayor parte del día en la empresa. Lo que explica que den mucha importancia a eso de mantener espacios al margen del trabajo, como si se apuntaran al dicho de que “no se vive para trabajar, sino que se trabaja para vivir”.
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Les motiva escalar posiciones. No tanto por lo que representan de rango, afirman los expertos, o poder, sino porque implican su reconocimiento. Quieren trabajar por objetivos, vinculando su salario al logro de éstos. Además, porque eso les da independencia para mantener su espacio personal y conciliar su vida profesional con la personal. Estos chicos, que no tienen la necesidad de trabajar “porque en casa lo tienen todo”, odian las jornadas interminables, porque quieren controlar su tiempo y no perderse todas esas actividades con las que disfrutan.
Bastante interesante el artículo completo en negocios.com. El que se haya sentido identificado que levante la mano; Yo el primero.
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